Todos tenemos algo en común: La movilidad

La geolocalización, el comercio móvil, la publicidad en los juegos y contenidos sociales en dispositivos móviles son el presente de la vida de muchos de nosotros. Que se conviertan en parte de las estrategias de marketing de las empresas depende de nosotros, del buen hacer de los profesionales del marketing mobile.
Como el fututo lo hacen las personas, son los expertos en marketing los que hemos de estudiar la nueva realidad en la que nos hayamos. Esta requiere diseñar y ejecutar técnicas de marketing mucho más flexibles de las que tenemos en la actualidad. Deben adaptarse de forma continua a los descubrimientos técnicos. La creatividad en la
exploración de esta plataforma requiere un esfuerzo continuo. No hay otro camino…
Por ese motivo nace en Kschool un programa para los profesionales del Marketing movil con el fin de enseñar todos los elementos básicos del marketing móvil y de la publicidad para este tipo de soportes y dispositivos.
El curso está dividido en 8 módulos y durará dos meses (69 horas) en los que se trabajaran casos prácticos y específicos de cada área. Yo en concreto participaré en dos módulos:
  • El primero, en el  que trataré los modelos de negocio detrás de las aplicaciones de geoposicionamiento (Facebook places, Google places, Foursquare, Gowalla,  etc), desde una visión completa, tratando al usuario, la empresa que hay detrás de la aplicación que llevamos en nuestros teléfonos y, por supuesto los negocios que apuestan por esta forma para atraer a nuevos clientes.
  • Otro módulo dónde se abordará la generación de contenido en movilidad, aprovechando el crecimiento exponencial de los smartpohones (o teléfonos inteligentes) y las aplicaciones y funcionalidades disponibles desde nuestro bolsillo

El programa completo lo puedes encontrar en la web de Kschool
Kschool es la evolución de Secuoyas Academy y nace con el fin de que los profesionales de Internet tengan un lugar dónde formarse, reciclarse. Un lugar para pensar, para evolucionar y crear ¡Ahí es nada! Nos vemos por allí…
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Infografía sobre Mobile Marketing

Gracias a mi amigo Esteban me entero de que también (sí, también) han hecho una infografía sobre Mobile marketing, un tema que me apasiona y del que empezaré a dar mi particular versión en el programa avanzado de mobile marketing y publicidad de la k-school a partir de Octubre de 2011 (más info aquí)

A lo que iba (que me lio), que no han tardado en aparecer infografías sobre algo tan apasionante y de moda como el marketing móvil, así que aquí os la dejo.

Professional update de ESIC

Hará dos o tres semanas se puso en contacto conmigo Raquel García, la community manager de los “professional update” de ESIC Business&Marketing School, para invitarme a participar en cualquiera de ellos. Tras consultar agenda, decidí acudir ayer sábado 12 de Marzo. 
El professional update se titulaba “Tienes un amante” (muy marketiniano; empezamos bien, pensé). Tres horas por delante y un grupo limitado de asistente reducido, lo que a priori fomenta la participación. Impartido por Jean Marc Colanesi, la temática que tratamos fue -a pesar del título- la importancia de la Marca (sí, con mayúsculas) y lo expuesto por Jean Marc, bastante original y atractivo para el asistente.
Lo cierto es que fui invitado en calidad de blogger, pero que por suerte o por desgracia, servidor tiene 11 años de experiencia profesional y un marcado cariz “marketingniano” (si es que pudiera existir la palabra, cosa que dudo) y me cuesta -especialmente en algo que me gusta- mirar con ojos de una u otra cosa. Soy lo que soy y desde que tengo uso de razón me gusta el marketing, así que esperaba algo más de debate, de discusión… e incluso de polémica.
Pero la mayoría de la gente (aparentemente) estaba haciendo la carrera de gestión comercial y marketing que se imparte en ESIC o algunos eran recién licenciados, con lo que todo fue bastante correcto y con un perfil de intervenciones algo moderado. Objetivamente, ese es el target esperado por ESIC, que trata de dar más luz de lo que sus alumnos se encontrarán a la vuelta de la esquina, pero subjetivamente esperaba algo más.
De todos modos disfrute de las 3 horas de ponencia y me llevé una buena colección de enseñanzas y aprendizajes en la mochila, entre ellas que el éxito de algunas marcas viene marcado por la conexión y fidelidad extrema de sus usuarios (amantes, evangelizadores o como queramos llamarlos) que se sienten orgullosos de pertenecer a la tribu de la marca en cuestión y harán cualquier cosa por defenderla ante su círculo de amistades.
Quién quiera más información sobre esta nueva generación de experiencias formativas, aquí podéis encontrar lo que necesitáis, pero imagino que el vídeo oficial en el que tratan de explicar el enfoque, también puede ayudar.

Eligiendo el cole de nuestros hijos

Hoy hemos pasado uno de esos días donde te das cuenta de que ya no eres un niño (por si había alguna duda al respecto la vida se encarga de recordártelo de vez en cuando). No voy a hablar de cosas donde se demuestre de forma evidente que ya no somos lo que éramos, como podrían ser las juergas continuadas con milagrosas recuperaciones al día siguiente, las horas y horas haciendo deporte de alto nivel o cosas así.
Hoy me he dado cuenta de que ya no soy un niño porque tengo que tomar decisiones de verdad. No hablo de decisiones en el ámbito laboral (de esas tomas en mayor o menos medida cuando te sientes un adulto pero sigues siendo un niño). Hablo de un tema que hemos sacado en la sobremesa con unos amigos, y no es otro que el de la elección del colegio de tus hijos.
Como buenos padres, siempre queremos lo mejor para nuestros hijos, pero como suele ocurrir en la vida no se puede tener todo (o al menos no es fácil tratar de tener todo a la vez). Es lo que ocurre cuando te enfrentas a la decisión de abordar la educación de tus hijos. Intentas que:

  • vayan a un buen colegio
  • que no les quede muy lejos
  • que reciban una buena formación académica
  • que tenga actividades deportivas
  • que contemplen la educación bilingue
  • que tengan unos valores y se los inculquen a los niños desde pequeños
  • que tengan un buen servicio de comedor
  • que tengan horarios flexibles
  • que sea accesible económicamente
  • etc, etc, etc.

Los criterios pueden ser miles (tantos como personas), pero por suerte o por desgracia no se puede tener todo, y si existiera ese colegio perfecto, estaría hasta arriba de gente, con lo que vamos a tener que priorizar aquellos criterios que consideremos prioritarios para el futuro de nuestros hijos… pero también ahí habrá mil y una opinión. Mil y una decisiones igualmente válidas y respetables.
Nosotros preferimos una buena base de educación que se centre en la persona (obviamente eso no significa que tengamos que renunciar a las otras cosas) y la verdad es que un trimestre y pico después de la elección seguimos encantados con la cercanía del personal del cole, con la educación que está recibiendo nuestro peque y con la gente (importante) que tenemos alrededor. Además -si quisiéramos- tenemos la opción de que nuestros hijos estén en en el colegio hasta su incorporación a la universidad.
¿Y tu? ¿A qué tipo de cosas no estás dispuesto a renunciar cuando buscas el colegio de tus hijos? Si tu respuesta es que quieres que estudie en un colegio bilingue y vives en la Comunidad de Madrid, te interesa este spot de la concejalía de educación que he recibido gracias a Laura, de R* comunicación.

Learnings from a prestigious business school

Me vais a permitir que sea pedante con esta entrada. Para empezar, el título en inglés porque suena más cool (otro término pedante sobre todo si tenemos en cuenta que en nuestro propio idioma tenemos traducciones muy válidas del mismo). Seguramente continuaré en una línea bastante repelente, pero creo que la temática de esta entrada no merece otro posicionamiento. De todos modos, si crees que no estás preparado para seguir leyendo, es tu momento!
Quería poner por escrito algunas enseñanzas o aprendizajes que he metido en la mochila desde que hace ya once años y pico, tuviera la oportunidad (y suerte) de estudiar un MBA en una “prestigiosa escuela de negocios de Madrid”. 
Antes de nada -y sobre todo antes de que dejéis de leer- dejadme explicar por qué me refiero al Instituto de Empresa como “una prestigiosa escuela de negocios de Madrid”. Resulta que la mayoría de asignaturas -si no todas- tenían como forma de aprendizaje el llamado método del caso, y muchos de los casos expuestos hacían referencia al Instituto de Empresa (es decir, a sí mismos) de esta forma tan rimbombante y de algún modo consiguen que de esa forma termine incrustado a fuego en tu cerebro.
Pero no he venido aquí hablar de esta escuela de negocios en particular, sino del aprendizaje que yo (y posiblemente sólo sean aplicables a mi mismo) saqué de diez meses de una intensidad hasta entonces desconocida para mi y que fueron el primer acercamiento a lo que supone la realidad laboral… y eso no tiene precio.
Estas fueron algunas de las lecciones que este servidor extrajo de su paso por el IE:
1.- Hay que venir “llorado” de casa:

Creo que esto va con el caracter de la gente, y yo no sé muy bien si ya lo llevaba de serie cuando empecé el master o me lo inculcaron mientras lo iba realizando, pero recuerdo perfectamente que el primer día de clase, nuestro director de programa (MBA) nos puso un ejemplo muy gráfico de lo que significaba “venir lloradito de casa”, que creo que fue la expresión que utilizó.
El ejemplo era algo así como que si tal día y a tal hora, había que entregar un caso práctico, un trabajo o cualquier cosa… de nada servían las excusas para justificar un retraso en la entrega del mismo. Decía algo así como: “Me da igual que se haya muerto tu abuela, que tu perro se haya comido los apuntes o que la impresora dejó de funcionar. El trabajo ha de entregarse en esta fecha. Está o no está, pero a mi no me vengais con lloros y excusas. Hay que venir lloradito de casa, y si no está, estás suspenso. Punto”
Conviene apuntar en este momento que el sistema de puntuación, por campana de Gauss y que ,por definición del programa, había un porcentaje que a pesar de haber pagado una buena cantidad de euros por hacer el master, no lo terminaría y, por tanto, no obtendría la titulación, por lo que un suspenso era un gran peso que arrastrabas y que podía dar al traste con tu objetivo.
Pero volviendo a la enseñanza en sí, diré que no puedo estar más de acuerdo con ella, y que intento seguirla a rajatabla. Y si la sigo conmigo mismo, con más razón intento aplicarla con la gente que trabaja conmigo. Es lo que peor llevo de la gente. La informalidad… pero más aún en el ámbito laboral. Pero además por un tema de sentido común y buena praxis empresarial. Si tu llegas tarde conmigo, comprometes mi fecha de entrega con mi superior, y a la vez puedes comprometer la de este con el suyo… y todo por TU culpa. Por tu falta de previsión, por tu pereza, por tu desidia o -peor aún- por tu desinterés.
Ocurren cosas, es cierto… pero así es la vida. Recuerdo una ocasión en la que descubrí un error en la programación de un proceso del que era responsable. Lejos de hablar con el cliente y contarle mi vida, me quedé trabajando 48 horas sin descanso para arreglar mi propia cagada y evitar así mover las fechas de entrega. Porque para mi es algo marcado a fuego y que se puede negociar (o al menos intentarlo) al principio. Pero una vez se marca una fecha en el calendario, más te vale ponerle unos cuantos círculos rojos, porque esa fecha “va a misa” y todo lo que ocurra desde que la fijas hasta que tienes la entrega no son más que circunstancias que has de saber controlar o manejar.
2.- Hay más cabrones que orejas
Frase de un gran amigo (que terminó siendo profesor del IE, y uno de los mejores, por cierto) que es la segunda de las enseñanzas que extraje de un entorno tan competitivo (por no decir hijoputístico) como el que puedes encontrar en cualquiera de estas “prestigiosas escuelas de negocio”. Es muy curioso comprobar como dentro de tu propio grupo de trabajo, normalmente compuesto por una mezcla variopinta de carreras universitarias y experiencias profesionales, con un objetivo común que se ve reflejado en una calificación de un trabajo de forma homogénea entre los integrantes del grupo en cuestión, el de al lado, el de enfrente o, no digamos el de detrás, está dispuesto a clavarte un cuchillo por la espalda, por el lateral e incluso de frente si así lo prefieres.
Una cosa es competencia, otra competitividad, y otra hijoputismo. Y lo que se llevaba era exactamente esto último. Pelotas que hacían suyo tus frases, supuestos compañeros que copiaban tus ideas de modo sibilino o descarado (el famoso copy&paste). Gente sin escrúpulos que después de conseguir exámenes parecidos de años pasados, no los compartían ni con sus (supuestos) mejores amigos, o que eran incapaces de aportar nada al grupo, para tratar de llevarse esa buena impresión del profesor de turno que, a poco que fuera espabilado, identificaban rápidamente a estas alimañas chupa-sangre que tan de moda están en la empresa privada hoy en día, y que basan su éxito en pura apariencia y en ponerse medallas que en muchas ocasiones no les corresponden.
3.- Trabajar en un entorno multi-disciplinar donde cada uno puede aportar… o todo lo contrario
Una cosa que comprobé en mi propia piel es la capacidad de adaptación que tenemos las personas en función del entorno en el que nos movamos. Actuamos como cabeza de ratón o como cola de león en función de la necesidad que sintamos o del output que pensamos que podemos aportar y el impacto del mismo en el resultado final del grupo.
Soy el primero en reconocer que si tienes un grupo de trabajo fuerte, te, acomodas y tu rol es distinto de si sientes la necesidad de “empujar” para conseguir buenos resultados, porque el nivel del grupo es peor. No creo que sea bueno ni malo, sino algo natural y humano, pero varios amigos me lo echaron en cara al comprobar mi involucración en el segundo grupo (eminentemente superior a la del primero).
Saber moverte en función de lo que se espere de ti o del trabajo que tienes que desarrollar lo considero tan importante como saber hacer bien las cosas (que, por cierto, se presuponen). Esto es muy típico en el entorno profesional, dónde te das cuenta de que no todo el mundo tiene la misma preparación, ni los mismos conocimientos, ni las mismas ganas, ni el mismo saber estar… pero las cosas han de salir (y afortunadamente salen) adelante. Unas veces gracias a unos y otras gracias a otros… pero el rol desempeñado por cada uno en distintos ámbitos de trabajo puede ser muy distinto y es importante adaptar tu propio comportamiento a los mismos.
En  fin. Supongo que después de este monólogo en formato “abuelo cebolleta” os preguntaréis si realmente estas fueron las enseñanzas que me llevé en la mochila después de un año magnífico de mi vida. Fueron estas y  muchas más. Y la más importante de todas (que no es una enseñanza en sí misma) fue conocer y hacer grandes amigos por los que apostaría o a los que seguiría a ojos cerrados en cualquier circunstancia de mi vida profesional y personal 
(cabe decir que dentro de mis amigos, el hijoputismo no está bien visto y que ninguno de nosotros nos caracterizamos precisamente por llevar ese mal en la sangre)

Los operadores llegan a un acuerdo para dejarnos en paz

Todos los días me llaman por la noche. 
Cada vez con un número de teléfono distinto (últimamente desde un 983), pero siempre me encuentro con lo mismo: un teleoperador/a de Jazztel que después de más de 100 llamadas no ha entendido mis motivos para no querer contratar sus servicios de Internet (el primero cierto y todos los demás para intentar disuadirles):
  • La empresa paga mi conexión a Internet
  • El titular de la línea ha fallecido. Lo digo entre sollozos fingidos, pero les da igual y me contestan que por favor les pase con otra persona.
  • Les he dicho que por favor no llamen a las 23 de la noche, porque tengo dos niños pequeños que a esa hora están durmiendo
  • Les he dejado el teléfono descolgado durante horas
  • Les he colgado
  • Les he pasado a mi hijo, que les llama “paquetes” y “patito”
  • Les he preguntado que qué era eso de Internet, y les he dicho que ni siquiera tenía teléfono en mi casa (a pesar de que estaba hablando desde el mismo), pero les da igual
Haga lo que haga, vuelven al día siguiente. Como un martillo pilón. Como un rodillo implacable del que no soy capaz de escaparme por mucho que corra.
Y hoy me entero leyendo en Xátaka Movil, que los grandes operadores (no sólo Jazztel, que casualmente es el menos importante de todos) como Movistar, Vodafone, Orange, Ono y Yoigo han acordado una especie de manual de buena práctica en cuestión de presión comercial, y entre otras cosas (gracias!!!) se han comprometido a:
  • No llamar a quién no haya manifestado su interés en alguna oferta comercial.
  • No llamar a quién manifiesta de forma reactiva a una llamada que no está interesado en este o aquél servicio de turno.
  • Solo se podrán hacer 3 llamadas al mes a un “no cliente” (a esto no se si dar las gracias, la verdad)
  • No llamar a los clientes fuera de horario “comercial” que ellos mismos establecen y que va de 9 a 22 de lunes a viernes y de 9 a 14 sábados y domingos.
  • No hablar mal de los productos de la competencia.
  • No llamar con número oculto.
En fin… ahora podemos creérnoslo o no. Sea como sea parece que es un paso. Un avance.
De todos modos me recuerda a la canción de Pereza en la que hablan de que se ven acosador por una fan.

El aula mágica de Smart. Tecnología al servicio de la educación

Me llega una nota de prensa por parte de Marta Rocamora (de Rubber Republic) en la que tratan de fomentar el uso (o al menos en mi caso simplemente conocerlo) de unas pizarras interactivas que deberían revolucionar el mundo de la docencia.
Creo que pocas revoluciones pueden ser más prácticas como una pizarra interactiva como la que podéis ver en este excelente vídeo que ellos mismos me han pasado y que os recomiendo veáis de principio a fin.
La original campaña que han inventado Rubber Republic para promocionar dichas pizarras electrónicas (o PDI) de Smart, es una web en la que los usuarios exponen quién fue su mejor profesor y por qué lo fue. En Pasión por aprender además podremos llevarnos una de esas pizarras, pero sobre todo exponer nuestras experiencias y recuerdos de nuestra época de alumnos.
Creo que es una nostálgica forma de reconocer el importante papel de los profesores en nuestra educación y la de nuestros hijos, y de paso aportar innovación y tecnología a un sector que -al menos desde afuera- se está quedando un poco atrás en cuanto a nuevas tecnologías. En definitiva, una buena campaña que rodea a un gran producto que por supuesto tiene también su sitio en Facebook
Para participar en el concurso y poder llevarte una PDI de Smart, pincha aquí.