Infografía sobre Personal Branding

No suele ser objeto de mi atención esto del personal branding, a pesar que de una u otra forma, constantemente construimos nuestra marca personal con cada cosa que hacemos y decimos. 
Pero hoy he encontrado en Jeffbullas esta infografía sobre el Personal Branding y me he acordado de mi amiga Arancha Ruiz (Arancharuiz.com), profesional y amante confesa del personal branding, así que me he decidido a compartirlo con los lectores de El blog del Marketing y por supuesto -con su permiso- dedicarle este mini-post.
Por cierto, si quieres meterte más profundamente y de una forma divertida y liviana en el tema del personal branding, te recomiendo su blog, Historias de Cracks, donde Arancha nos presenta de una forma muy original y completa su visión al respecto.

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Trabajar en la oficina

Hoy he estado viendo este vídeo durante mi clase de inglés en la oficina y realmente me ha hecho pensar sobre lo que reflexiona Jason Fried en clave más o menos de humor, pero diciendo verdades como puños.
Es largo y está en inglés, pero si tenéis un rato os recomiendo que lo veáis, porque realmente es digno de un estudio sociológico que ayude a comprender cómo trabajamos en el trabajo (aunque suene redundante).
Más o menos la historia comienza analizando en hecho de que las empresas y organizaciones compran o alquilan edificios que equipan con mesas, conexiones a Internet, ordenadores y que supone mucho dinero sobre la base teórica de que en esos edificios, los trabajadores de aquella empresa de turno van a trabajar.
Pero sin embargo, si pensamos un poco o tratamos de responder a la pregunta de: 
¿dónde irías cuando tengas algo importante -y urgente- que hacer?
Las respuestas, de lo más variopintas, se centran en tres aspectos: lugares externos a la oficina, sitios móviles y momentos. Desde despachos en casa, bibliotecas, terraza o cocina (entiendo que esto será porque el tipo del vídeo debe vivir en California, porque me encantaría invitarle a intentar trabajar en mi cocina), a lugares móviles como coches, trenes, metro o avión… y momentos como a primera hora de la mañana, a última del día o en fin de semana.
Pero, ¿por qué nadie pensamos en la oficina como el lugar idóneo para trabajar cuando los dirigentes de nuestra empresa se han gastado tanta pasta para disponer de un espacio para que sus empleados puedan trabajar a gusto?
Pues creo que básicamente porque es muy difícil concentrarse en nuestros centros de trabajo. Es imposible mantener un ritmo de trabajo si cada 15 minutos o media hora tenemos una interrupción, una llamada, 15 emails, o no digamos esos días en los que sales de la oficina pensando que lo único que has hecho es reunirte con tus compañeros. Vale. Reunirse también es trabajar, pero creo que tenemos cierto virus de reunionitis.
¿Qué podemos hacer para evitar esto?
Algunas ideas podrían ser instaurar una tarde al mes en la que no se pueda interrumpir para nada a nadie de la oficina. Algo así como la tarde del silencio
También podríamos anular las reuniones que tengamos los lunes. Así. Por definición. Nada de retrasarlas o moverlas a otra fecha. Anulartlas y punto. No va a pasar nada por ello.
En fin, que es curioso pero completamente cierto. Si quieres concentrarte en algo para ser productivo, es mejor que te vayas a casa, a un Starbucks o a cualquier sitio en vez de a la oficina. Menuda paradoja!

La importancia de la formación

Cuantas veces habremos pensado aquello de que sería bueno seguir formándonos mientras nuestra carrera profesional avanza con cursos de formación contínua, pues de esta forma potenciamos nuestras habilidades y tratamos de cubrir los huecos que podamos tener, como la comunicación, el inglés, o cualquier otro aspecto importante en nuestra vida profesional.

También es verdad que al igual que casi todos somos conscientes de que seguir formándose es importante, ocurre con frecuencia que no terminamos de “ponernos a ello”. Da pereza, tenemos poco tiempo libre y el cansancio y la rutina diaria nos lleva a un estado de aletargamiento del que es complicado salir.

Para este tipo de cosas, cada vez nos encontramos más sitios que nos permiten formarnos en modo “on line”. Reconozco que es una de mis debilidades. Así como me considero bastante “tequi” y que uso Internet a diario para un montón de cosas… he hecho un par de intentos de formarme on line, pero siempre lo he terminado dejando por desidia.

Hoy, como por casualidad llega a mi correo la opción de hacer este enlace patrocinado hablando de formacioncenter.com, una web precisamente creada para este fin… para permitirnos la formación on line de momento en pocos temas, pero me gusta el mensaje que dan: “sólo formamos en lo que mejor hacemos”, y ahora mismo tienen un curso de formación contínua bajo entorno virtual para gestionar una tienda virtual y cómo conseguir más clientes… aunque parece que a futuro están preparando un curso de gestión de un blog corporativo y marketing de guerrilla 2.0 (todo especialmente centrado en Pymes)

Me parece una buena idea, ya que cada vez más empresas quieren hacer ese “ruido” basándose en mucho impacto y poco coste que proporciona el Marketing de guerrilla… y cierto es que la web permite además una visibilidad fuera de dudas.

En definitiva, que aunque quizás la web no sea lo más claro y estructurado del mundo, formacioncenter.com me parece una buena idea para aquellas empresas que tengan claro lo que necesitan.

El storytelling como herramienta de gestión

El Storytelling (desde mi punto de vista) es el modo de contar o argumentar cualquier cosa empleando para ello historias, narraciones epicas y cosas así. Incluso las religiones del mundo han empleado grandes historias mitológicas para argumentar su dogma de fe (con mayor o menor éxito).

En resumen,… es algo útil y no es necesario nada más que una mente despierta y conocimiento para contar historias y sobre todo para aplicarlas a muchos ejemplos de nuestra vida cotidiana. Mis amigos y compañeros de trabajo siempre se han reido de mi diciendo que tengo una historia para cada cosa que hago o cada ejemplo que pongo, y en cierto modo es verdad… aunque no se si eso mismo es Storytelling (o quizás sí… que más da).

El caso es que incluso en el marketing o en la gestión empresarial creo que argumentar las cosas es algo importante, porque permite a la otra persona no solo comprender lo que deseamos de ellos, sino hacerles partícipe de la idea o de la taréa que han de desarrollar de un modo más distendido y menos exigente que una orden o un “porque lo dice mi jefe”…argumento tristemente extendido entre muchos directivos de medio pelo que ante la falta de argumentos y de estrategia deciden agarrarse a las faldas de mamá para justificar todas y cada una de sus decisiones.

En fin, que creo que efectivamente no tienes que engañar a nadie con historietas para que haga su trabajo, pero un poquito de filosofía ayuda y además lo hace más liviano, ¿no crees?

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Trabajar para vivir o vivir para trabajar


Leo en El blog salmón un titular que me llama la atención y sobre el que llevo tiempo pensando en escribir.

La conciliación entre vida familiar y profesional

El tema da para largo, pero intentaré no ser demasiado coñazo y tratarlo desde un punto de vista lo más asertivo y práctico que me sea posible… pero no prometo nada. Los que me leeis con frecuencia sabéis que soy un poco anárquico escribiendo y que distinto es lo que tengo en mi cabeza antes de empezar a escribir y el resultado de la entrada.

Cuando pienso en la disyuntiva (absurda, por cierto) de “trabajar para vivir” vs “vivir para trabajar” nunca tengo duda. Aunque el trabajo es algo que me reconforta… soy vividor de por sí y creo que el trabajo me aporta satisfacción personal, la capacidad de aprender cosas, conocer a gente y (por qué no decirlo) la capacidad de poder pagar mis facturas y mis vicios.

El trabajo te dará lo que quieras,… pero te da pasta para poder disfrutar a fondo de la vida. Y precisamente eso no tiene precio

Por eso no entiendo la gente que vive para el trabajo. Sólo y exclusivamente les interesa su trabajo, el reconocimiento que éste les da y dejan de lado con cierta indolencia cosas que para mi son insustituibles, como la familia, los amigos, los hobies, etc. Existen definiciones sociológicas para este tipo de gente: workoholic o algo así… vamos… para los de Burgos, adictos al trabajo.

A lo largo de mi carrera profesional he conocido al menos a 2 personas que me daban pena. Consumidos por el trabajo, sólo hablan de temas de trabajo, llegan a casa a altas horas de la noche, trabajan fines de semana, no pueden pasar más de 15 minutos sin comprobar el correo y cosas así. Todos hemos tenido picos de trabajo y llegado de madrugada a casa o nos hemos pasado fines de semana íntegramente en la oficina… pero esto sólo es “lícito” si se trata de algo puntual, de un caso concreto… nunca de una práctica habitual.

El caso es que cada vez son más las empresas que dejan en manos de los trabajadores y de su responsabilidad el aprovechamiento de las horas de trabajo. Permiten trabajar desde casa (el famoso teletrabajo que aún no ha llegado a “cuajar” totalmente en nuestro país). Creo firmemente en este tipo de “facilidades” dadas a los trabajadores, siempre y cuando éstos se comporten de modo profesional. Y ya sabemos que en España si nos dan una mano, agárrate los huevos!!!

En fin, que estoy encantado de que días como el de mañana formen parte de mi jornada laboral. Por la mañana liquidaré varios asuntos en la oficina, pero después de comer trabajaré desde casa. Media jornada de teletrabajo limpia y purifica… cuero y mente!!! Trabajar en gallumbos y con la música puesta no se paga con dinero, y diría que se rinde más aún.

Y tu? ¿Eres de los que se quedan hasta las 10 de la noche esperando a que tu jefe se vaya? ¿Te organizas tu propia jornada / semana laboral en función de tu cantidad de trabajo? ¿O eres de los que te gustaría que te hicieran esta pregunta porque estás en paro?

Sea lo que fuere, yo trabajo para vivir… eso lo tengo clarísimo

¿Tienes un mal jefe?

Acabo de leer en el blog salmón y que ellos a su vez recogen de Monster (y posiblemente en otros sitios leí en su momento entradas parecidas) un decálogo que te ayuda a descubrir qué tipo de jefe tienes.

Los 10 puntos para descubrir a un mal jefe son los siguientes:

  1. El trato sin respeto.
  2. Pistas visuales.
  3. Lenguaje corporal defensivo.
  4. Mala actitud.
  5. Excesivo nerviosismo.
  6. No se fía de los demás.
  7. Utiliza al miedo para motivar.
  8. Su uso de las palabras.
  9. Excesiva amistad.
  10. Absorbido por si mismo
Hasta ahora he tenido suerte al respecto, y confío en seguir teniéndola… pero de estos 10 mandamientos para descubrir al “jefe paquete”… con cual os habeis encontrado alguna vez?

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¿Tienes un mal jefe?

Acabo de leer en el blog salmón y que ellos a su vez recogen de Monster (y posiblemente en otros sitios leí en su momento entradas parecidas) un decálogo que te ayuda a descubrir qué tipo de jefe tienes.

Los 10 puntos para descubrir a un mal jefe son los siguientes:

  1. El trato sin respeto.
  2. Pistas visuales.
  3. Lenguaje corporal defensivo.
  4. Mala actitud.
  5. Excesivo nerviosismo.
  6. No se fía de los demás.
  7. Utiliza al miedo para motivar.
  8. Su uso de las palabras.
  9. Excesiva amistad.
  10. Absorbido por si mismo
Hasta ahora he tenido suerte al respecto, y confío en seguir teniéndola… pero de estos 10 mandamientos para descubrir al “jefe paquete”… con cual os habeis encontrado alguna vez?

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